Para aislar térmicamente la envolvente de un edificio (sin contar las aberturas como ventanas y puertas), la clave es actuar sobre los muros de cierre (paredes exteriores), la cubierta/tejado y el suelo/solera.
En cuanto a las paredes exteriores, existen principalmente tres soluciones constructivas, y la elección del material depende directamente de cuál de estas opciones se utilice:
1. Métodos para aislar las paredes exteriores
A. Aislamiento por el Exterior (SATE / ETICS)
Es la solución más eficiente en rehabilitación y obra nueva, ya que envuelve el edificio por fuera y elimina casi todos los puentes térmicos (pilares, forjados).
- Cómo se hace: Se fija el material aislante en la fachada existente y se recubre con un mortero de protección acabado con pintura o enlucido.
B. Aislamiento por Inyección en la Cámara de Aire
Muy utilizado en edificios existentes con paredes de doble hoja (muy común en construcciones de la segunda mitad del siglo XX).
- Cómo se hace: Se hacen pequeños agujeros en la pared (desde fuera o desde dentro) y se inyecta el material aislante de forma fluida hasta llenar el hueco interior.
C. Aislamiento por el Interior (Trasdosado)
Se utiliza cuando no se puede modificar la fachada exterior (ej. edificios protegidos o comunidades de vecinos en los que no hay acuerdo).
- Cómo se hace: Se instala el aislante por la cara interior del hogar y se cierra con placas de cartón-yeso (estilo Placo/Pladur). Reduce ligeramente la superficie útil de la vivienda.
2. Materiales más utilizados en las paredes exteriores
Los materiales se dividen principalmente en tres grandes familias:
1. Aislantes Sintéticos (Plásticos derivados del petróleo)
Ofrecen la máxima capacidad de aislamiento con el mínimo grosor (conductividad térmica muy baja, aproximadamente 0'022 - 0'038 W/m·K, y tienen una gran resistencia al agua.
- EPS (Poliestireno Expandido): El clásico "corcho blanco". Más económico y ligero, muy utilizado en sistemas SATE. Las versiones con grafito (de color gris) mejoran su capacidad aislante un 20%.
- XPS (Poliestireno Extrudido): Mucho más denso, impermeable y con altísima resistencia a la compresión. Ideal para zonas bajas de fachada, zócalos o cubiertas.
- Poliuretano (PU/PIR): Se utiliza tanto en paneles rígidos como en espuma proyectada o inyectada. Tiene uno de los mejores rendimientos térmicos del mercado por cm de grosor.
2. Lana Mineral / Lanas Técnicas
Aportan gran aislamiento térmico, excelente protección acústica y son incombustibles (alta seguridad en caso de incendio). Además, son transpirables (evitan condensaciones).
- Lana de Roca: Derivada de roca volcánica. Ideal para SATE, trasdosados interiores y soplado en cámaras de aire. Tiene muy buena estabilidad dimensional.
- Lana de Cristal: Derivada de arena y vidrio reciclado. Muy ligera y flexible, habitual en trasdosados de cartón-yeso y relleno de cámaras.
3. Aislantes Naturales y Ecológicos
Materiales sostenibles, con baja huella de carbono, alta transpirabilidad y una gran inercia térmica (retraso del calor en verano, muy útil en nuestro clima).
- Celulosa: Papel reciclado tratado con sales de boro (para hacerlo ignífugo e insecticida). Se utiliza principalmente inyectado o soplado en cámaras de aire.
- Corcho Natural (corcho Aglomerado / Expansionado): Resistente a la humedad, imputrescible y 100% natural. Muy utilizado en SATE ecológico y fachadas vistas.
- Fibra de Madera: Paneles o madera soplada de alta densidad que destacan por su capacidad de proteger contra el bochorno estival.
Resumen para elegir la mejor opción:

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