Si buscas la sensación de confort más absoluta en invierno, el suelo radiante es el rey indiscutible. A diferencia de los radiadores tradicionales, que calientan el aire por convección y crean corrientes de calor desiguales, el suelo radiante distribuye la temperatura de forma totalmente homogénea desde debajo de tus pies.
Sin embargo, instalar este sistema en una vivienda ya existente implica una reforma integral. En vull.cat nos gusta hacer las cosas bien y hablar claro: te explicamos exactamente en qué consiste este proceso y qué debes tener en cuenta.
Las fases de una instalación desde cero
Montar un suelo radiante no es simplemente cambiar el pavimento; requiere una preparación minuciosa de la base de la vivienda siguiendo estos pasos:
- Vaciar y picar el suelo: El primer paso es picar todo el suelo actual. Si la vivienda es antigua, de hecho, es mucho mejor, ya que antiguamente se solía poner arena debajo de la baldosa, lo que facilita extraer el grosor necesario con mayor agilidad.
- La primera capa de cemento: Una vez limpio y nivelado el terreno, se echa una primera capa de cemento para dejar una base sólida y lisa.
- Las hueveras y tubos: Encima de esta base se colocan las placas aislantes (conocidas popularmente como hueveras) que sirven de guía y soporte para distribuir los tubos de agua por donde circulará la calefacción. También es el momento de instalar los colectores, que son los armarios de distribución donde se centralizan y regulan los distintos circuitos de agua de la casa.
- El mortero y pavimento final: Se cubren los tubos con una nueva capa de cemento u hormigón especial. Una vez seco, se instala el suelo definitivo. Aquí la elección del material es clave: recomendamos poner suelo porcelánico de alta conducción térmica, ya que transmite el calor del agua hacia el ambiente de forma mucho más eficiente que otros tipos de suelos (como la madera o el laminado).
El impacto de la obra: tiempo, espacio y logística
Al tratarse de una intervención estructural, hay tres factores logísticos muy importantes que debes planificar:
- Desalojar la vivienda: Durante la ejecución de los trabajos, es totalmente necesario que la casa esté vacía y desalojada, puesto que se levanta toda la superficie útil a la vez.
- Plazos de la obra: El tiempo total de instalación es significativo y suele variar entre un mes y dos meses, dependiendo de los metros cuadrados y de los tiempos de secado de los morteros.
- Subida del nivel del suelo: Debes contar que todo este conjunto de capas hará que el suelo suba unos 10-12 cm respecto al nivel original. Como consecuencia directa, deberá realizarse una pequeña carpintería posterior para recortar las puertas de la casa para que encajen perfectamente con la nueva altura.
Aunque requiere una planificación importante, el resultado final es un hogar con una eficiencia energética altísima (que liga a la perfección con la aerotermia) y una comodidad inigualable.
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